jueves, 4 de mayo de 2017

Utrera: El fracaso de los Presupuestos Participativos.

Utrera aprobó un Presupuesto de más de 42 millones de euros, que ya se ha modificado varias veces. Y las que se modificarán. Los ciudadanos aun no nos hemos enterado en qué se van a gastar esos presupuestos y tenían que haberlo explicado y ponerlo a disposición del público, algo que no hicieron, ni hacen, salvo en los grandes números. De vez en cuando deberían de decir como llevan el presupuesto, algo que tampoco hacen.

Y a todo esto van y se sacan de la manga lo de los presupuestos participativos porque ven o escuchan que en algún sitio igual lo hacen. Tenían que habernos dicho de dónde los han copiado. No se si lo habrá traído Pablo de Venezuela o Garzón de Cuba, pero leyendo las bases tiene un run-run raro. Solo falta que nos pongan el uniforme o el chándal.

Parece que fuera del Autorreglamento de los Presupuestos Participativos no hay espacio para nada. (Pleno de 9 de Febrero de 2017, punto 2º). Ellos deciden cómo se gastan el presupuesto como siempre, sin escuchar ni preguntar a nadie. Y el resto del pueblo autorregulado en ese Reglamento decide sobre una minúscula cantidad a repartir entre las 11 zonas en que han dividido el término municipal, excluyendo El Palmar. (Que también hay que ver cómo han dividido el pueblo). Y si no estás ahí en sus asambleas parece como si no tuvieras derecho ni a decir que hace falta en tu barriada o qué está roto, o el tiempo que llevan sin hacer nada.

Verborrea no le falta al documento, se les llena la boca de palabras que parece que no saben lo que significan (lean el Pleno): Redistribución, solidaridad, justicia social, protagonismo del tejido social, equidad, defensa de lo público, eliminación del gasto superfluo... y así decenas de palabras que resultan impracticables y vacías de contenido en la práctica diaria de ellos y con los vecinos.

Para que la gente participe en algo primero hay que confiar en ella y darle su sitio: eso se llama democracia. Pero eso aquí se perdió hace mucho tiempo. Desde hace hace muchos años no existe tejido asociativo, no interesaba ni a los partidos, ni a los sindicatos: Mejor sin contar con nadie. Y se cargaron las asociaciones y los sindicatos. Ellos se lo guisaban y se lo comían. Y así nos va. El que quiere algo para su barriada va a ver al político de turno y si tiene suerte y le cae bien lo consigue. Y si no a ver si cae el próximo año y lo arreglan, porque algo tienen que hacer. Igual te toca la lotería. Ya tampoco hay políticos a la vieja usanza, solidarios y forjados en los barrios, o universidades, preocupados por los demás, no por ellos. Hoy el partido y el sindicato decide. Y así les va y nos va.

La prueba de que ya no existe nada son los Presupuestos Participativos: que tampoco son nada. Ni siquiera asisten los que han decidido ponerlos en práctica. Ahí estarán los que quieran promocionarse a nivel político o sindical, controlando. Por lo menos estarán en algún sitio, algo que ni ahora hacen. Los partidos no necesitan afiliados, solo los justitos. Como dice el histórico socialista Alfonso Lazo, aun se mantiene el clientelismo político, es una herencia del caciquismo, pero en su forma moderna de subvenciones o de colocaciones en puestos innecesarios. (ABC de Sevilla, 23/4/2017).

Participación sí. Claridad y Transparencia también. El problema es que ya no os cree nadie porque solo sabéis mentir.

Por descontado que los llamados "medios" locales no han informado de este fracaso. 

Miguel Cabrera.