miércoles, 22 de marzo de 2017

Utrera no cambiará con estos políticos y técnicos.

Utrera no deja de ser un pueblo. El número de habitantes no convierte a los pueblos en ciudades. Antiguamente el título de ciudad lo otorgaba la realeza: el Real Decreto de 29 de marzo de 1.877, el Rey Alfonso XII otorgaba el título de Ciudad a Utrera: “En consideración a la importancia que por el aumento de su población y riqueza ha logrado la villa de Utrera, vengo en concederle el título de ciudad a que es acreedora”.

La importancia del aumento de población y riqueza seguramente podrían ser suficiente en aquella época. Hoy el patrón a usar es distinto y no existe, como casi en nada, unanimidad a la hora de definir que es una ciudad. Hoy a cualquier persona le resultaría difícil enumerar las cualidades que debe tener una ciudad, pero pocos dudarían de calificar una ciudad como tal cuando se encuentra en ella. Y Utrera sería difícil catalogarla como Ciudad.

Tras el descenso de población en la década de los años 60 y principio de los 70, con la venida de la democracia la población subió fuertemente, frenándose a partir de 2011 seguramente a consecuencias de la crisis económica. Sin embargo al compararnos con pueblos grandes de nuestro entorno no hemos sido capaces de aprovechar todo el potencial con el que contábamos.

Utrera pasó de 24.000 habitantes en 1.930 a más de 41.000 en 1.960 y eso después de haber pasado por una guerra civil y una postguerra caótica. Sin embargo hoy “solo” contamos con algo más de 52.000 habitantes.

Hoy Utrera está en los puestos de cabeza del paro, tiene una de las mayores porcentajes de riesgo de pobreza, y todo estando al lado de la capital de Andalucía, que sigue beneficiándose de la solidaridad regional y de Europa.

Utrera en estos años de democracia no ha sido tampoco capaz de coger el tren del progreso. La cortedad de miras de las distintas corporaciones municipales no han sido capaces de poner Utrera al día pese a contar con todo a su favor: territorio, cercanía a la capital y comunicaciones. Las normas urbanísticas de los primeros años han convertido la ciudad en una ratonera difícil de arreglar porque no se construía con vistas al futuro. Y el PGOU no se ha llevado a la práctica en parte por la crisis económica y en parte por el afán recaudatorio de los gobiernos del PA, ya que al PSOE no le dio tiempo ejecutarlo aunque el resultado hubiera sido el mismo seguramente.

La mala gestión de medios por parte de PRODUSA y sus convenios y la también mala gestión de la Mancomunidad, le dieron la puntilla a un pueblo que podía haberse convertido en referente. Si a eso le añadimos todos los Gobiernos Regionales del PSOE que no han sido capaces de sacar a Andalucía de ese furgón de cola, ya tenemos una pequeña foto. Y de ahora ya ni te cuento con una Presidenta que mira más al norte que al sur.

Si miramos por último como nos gastamos los pocos recursos que tenemos y la deuda que estamos generando para nada, veremos que esta situación no nos lleva a ningún sitio.

Solo 3 ejemplos: Nos hemos gastado muchísimo más de un millón de euros en La Corredera, con un acerado antiguo y en parte de retales, para dejarla como estaba en 1.921, pero resulta que estamos en 2017. Mucho más de 500.000 euros frente a los Salesianos, sin tener en cuenta la accesibilidad de una ciudad moderna. Y más de 300.000 euros en un parque infantil que no nos hace falta.

Mientras tengamos esta clase de políticos y técnicos, Utrera no dejará de ser un pueblo. Piensa en cuantas cosas faltan para que Utrera sea una Ciudad.

Miguel Cabrera.